Joe de Dorchester, Massachusetts, perdió su empleo en la industria de la construcción a fines del 2009. Había comprado una vivienda y la estaba arreglando cuando perdió su trabajo. Cuando se percató de que no iba a poder pagar su hipoteca, se dirigió a su banco, donde le dijeron rápidamente que no reunía los requisitos para una modificación. “Intenté colaborar con mi banco pero al poco tiempo me dijeron que no”, cuenta Joe. Una sobrina le contó sobre el programa Making Home Affordable y luego se dirigió a la Corporación de Desarrollo Nuestra Comunidad, una organización de asesoría de viviendas de NeighborWorks America en al área de Boston.
Joe fue aceptado a la prueba de modificación HAMPSM en diciembre del 2009 y transferido a la modificación permanente en marzo del 2010. “Los asesores de viviendas me ayudaron a preparar todo el papeleo para asegurarse de que mi solicitud estuviera en orden”, dijo. “La documentación para la modificación permanente establece exactamente lo que puedo esperar al ir avanzando. En pocas palabras, sabía que valía la pena luchar por que tenía. Si uno se rinde, ya no podrá meter su pie en la puerta en mucho tiempo. Tengo 45 años de edad, por lo que sería muy difícil comenzar nuevamente. Considero que mi hogar es mi santuario y me mantiene cerca de mi clan familiar”.
Joe ha pasado el último año manteniéndose al corriente con sus pagos hipotecarios y a ha ahorrado más de $1,500 cada mes. “Estuve desempleado por dos semanas en enero del 2011, y gracias a la reducción de mis pagos, pude pagar mi hipoteca en vez de estar luchando para compensar la diferencia.”
“Entiendo muy bien lo que sucederá conforme avanza el tiempo. Conservar mi vivienda tiene un valor incalculable”, dice Joe.